La nueva estrategia europea para reforzar la seguridad y la autonomía del continente ha abierto una ventana de oportunidad clave para la Travesía Central del Pirineo (TCP). La Unión Europea ha decidido priorizar las infraestructuras de transporte y energía con doble uso civil y militar, lo que ha llevado a una profunda reconfiguración del Mecanismo Conectar Europa, cuyo presupuesto se multiplica por diez hasta alcanzar los 17.700 millones de euros.
Aunque en un primer listado de proyectos prioritarios la TCP quedó fuera —a diferencia de la reapertura de la línea internacional del Canfranc—, esta situación podría cambiar en las próximas semanas. Tras una reclamación formal de la Alianza Europea de Corredores.eu, Bruselas ha citado a sus representantes para que defiendan en febrero la inclusión de la Travesía Central del Pirineo como infraestructura estratégica para el sur de Europa.
Por ello, acaba de citar a los representantes de este lobby para que el próximo mes de febrero expongan sus argumentos en Bruselas. «Es extraño que lo dejaran fuera porque la TCP tiene mucha importancia por su doble uso militar y civil, y como alternativa a los corredores Cantábrico y Mediterráneo», explica Federico Aránega, responsable de Asuntos Jurídicos de la citada Alianza, presidida por Salvador Galve, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja.
Desde la Alianza se subraya que la exclusión inicial resulta difícil de justificar, ya que la TCP es una infraestructura incluida en las redes transeuropeas de transporte y reúne plenamente las condiciones de corredor de doble uso, tanto civil como militar. Además, constituye una alternativa estratégica y complementaria a los corredores Cantábrico y Mediterráneo, reforzando la resiliencia del sistema de transporte europeo en un contexto geopolítico cada vez más complejo.
El relanzamiento del Mecanismo Conectar Europa llega tras el agotamiento prematuro de los fondos destinados a movilidad militar en el periodo 2021-2027. Ahora, con un presupuesto muy superior, la UE busca acelerar proyectos que eliminen cuellos de botella y barreras físicas que dificultan la movilidad de personas, mercancías y medios de defensa. En este nuevo escenario, Aragón y el eje central pirenaico aspiran a jugar un papel estratégico.
A esta oportunidad se suma el impulso a las interconexiones energéticas, consideradas también infraestructuras críticas para la seguridad europea. Bruselas ha incluido entre sus prioridades una línea de alta tensión entre España y Francia a través del Pirineo aragonés, un proyecto que podría actuar como catalizador de la TCP. El túnel necesario para la interconexión eléctrica permitiría disponer de una galería exploratoria reutilizable, clave para avanzar en el conocimiento geológico del macizo y reducir riesgos técnicos futuros.
Desde la Alianza Europea de Corredores.eu se insiste en que el contexto actual exige recuperar proyectos estratégicos que llevan décadas postergados. La Travesía Central del Pirineo, concebida hace más de treinta años y con horizonte 2050, representa una infraestructura esencial para la cohesión europea, la seguridad, la sostenibilidad y la competitividad económica. La cita de febrero en Bruselas puede marcar un punto de inflexión decisivo para que la TCP vuelva al lugar que le corresponde en la agenda europea.
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