Visión práctica y progreso de las autopistas ferroviarias en España

El impulso a las autopistas ferroviarias en España avanza con paso firme. El encuentro que esta semana organizó el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y la Autoridad Portuaria de Valencia reunió a expertos del sector para analizar la visión práctica y el progreso de las autopistas ferroviarias en nuestro país, una de las claves para una movilidad más eficiente y sostenible.

En esta jornada participó Rafael López Guarga, vicepresidente de la Alianza corREDores.eu, quien aportó su visión sobre el desarrollo de los corredores y el papel estratégico de estas infraestructuras.

Se abordaron casos relevantes como el del Puerto de Valencia, ejemplo clave en la conexión logística y el impulso del transporte intermodal en España.

El impulso de las autopistas ferroviarias en España se consolida como una de las principales palancas para transformar el transporte de mercancías hacia un modelo más sostenible, eficiente e integrado en Europa. Sin embargo, su desarrollo aún afronta retos estructurales, operativos y estratégicos que condicionan su implantación a gran escala.

Tras las intervenciones de representantes institucionales vinculados a los corredores Atlántico y Mediterráneo, la mesa redonda “Visión de los Operadores”, moderada por Pedro Catalán (CSP Logitren), permitió analizar desde una perspectiva práctica el estado actual del sector, sus avances y las barreras que todavía persisten.

Sostenibilidad, pero con condiciones

Ángel Casado puso el acento en la sostenibilidad entendida desde una triple perspectiva: ecológica, económica y social (empleo). En este sentido, el ferrocarril se posiciona como un modo de transporte clave para la descarbonización. No obstante, advirtió de que su fiabilidad es crítica: cuando el sistema ferroviario falla, las consecuencias pueden ser más graves que en el transporte por carretera.

Entre las prioridades señaladas destacan la mejora de las frecuencias y la necesidad de dimensionar adecuadamente las terminales para garantizar la interoperabilidad y evitar cuellos de botella.

Intermodalidad como eje del modelo

La intermodalidad se perfila como el único camino viable para el desarrollo del transporte de mercancías. Así lo defendió Juan Carlos Arenas, quien destacó el papel de las autopistas ferroviarias como complemento —no sustituto— del transporte por carretera.

El impulso de iniciativas como la autopista ferroviaria desde el Puerto de Valencia, desarrollada junto a Tramesa, representa un hito en España. Sin embargo, también evidencia la necesidad de infraestructuras adaptadas, con terminales amplias, accesibles y eficientes que permitan alcanzar niveles de servicio comparables a los de la carretera.

Costes, resiliencia y complejidad operativa

Desde la perspectiva operativa, Jesús Calvo subrayó que el desarrollo de estos servicios requiere importantes inversiones y una gestión constante. Se trata de un modelo exigente, con costes elevados y altamente dependiente de factores externos.

Fenómenos como inundaciones, incendios o nevadas afectan directamente a la continuidad del servicio, generando retrasos e interrupciones. A pesar de ello, ya se están logrando resultados positivos, como la reducción de emisiones de CO₂, lo que refuerza el valor estratégico del ferrocarril.

La fiabilidad, principal barrera

Uno de los mensajes más contundentes fue el de Nuria Lacaci, quien identificó la fiabilidad como el principal obstáculo para el desarrollo del transporte ferroviario de mercancías en España. La falta de estabilidad en la red limita la confianza de los cargadores y dificulta el cambio modal.

Además, planteó un reto clave desde el punto de vista socioeconómico: el impacto sobre los cerca de 70.000 transportistas autónomos. En este contexto, abogó por modelos de autopistas ferroviarias multicliente que integren a todos los actores del sistema.

Frecuencia, flexibilidad y fiabilidad

Javier Jaso sintetizó los requisitos del sistema en tres pilares fundamentales: frecuencia, flexibilidad y fiabilidad. Para competir con la carretera, el ferrocarril debe ofrecer servicios ágiles, adaptables y fiables.

Esto implica mejorar las operaciones de carga y descarga, optimizar los tiempos y priorizar efectivamente el tráfico de mercancías dentro de la red ferroviaria.

Integración territorial y visión europea

Desde una perspectiva estratégica, Rafael López Guarga destacó la importancia de avanzar en la integración territorial de la Península Ibérica dentro del sistema europeo de transporte. En este sentido, defendió el desarrollo coordinado de los corredores ferroviarios TEN-T.

Entre las propuestas, subrayó el papel del nodo ferroviario de Zaragoza y la necesidad de impulsar la travesía central de los Pirineos, conectando el eje Algeciras-Zaragoza-Toulouse con el norte de Europa. Asimismo, señaló la conveniencia de adoptar buenas prácticas de países como Italia, Suiza o Francia, en línea con los objetivos del Pacto Verde Europeo.

Impulso institucional y retos técnicos

Por su parte, Antonio Aguilar expuso la estrategia de ADIF para incrementar la cuota modal del transporte ferroviario de mercancías hasta el 10% en 2030. Este objetivo se apoya en inversiones en infraestructuras, el desarrollo de los corredores Atlántico y Mediterráneo y el impulso de la intermodalidad.

Entre las actuaciones en marcha destacan la ampliación de vías de apartado a 750 metros, la construcción de nuevas terminales y la adaptación de semirremolques para su transporte ferroviario.

No obstante, persisten retos relevantes, como las limitaciones de gálibo, la necesidad de adaptar infraestructuras y terminales, la escasez de conductores o el impacto de factores geopolíticos y económicos, que están provocando procesos de relocalización logística.

Un modelo colaborativo

El desarrollo de las autopistas ferroviarias implica un cambio de paradigma: el ferrocarril deja de competir con la carretera para convertirse en un aliado estratégico. La complementariedad entre ambos modos será clave para construir un sistema logístico más eficiente, resiliente y sostenible.

Conclusión

España avanza en la implantación de las autopistas ferroviarias, pero aún queda camino por recorrer. La mejora de la fiabilidad, la adaptación de infraestructuras y la coordinación entre actores serán determinantes para consolidar este modelo.

El reto no es solo técnico, sino también organizativo y estratégico. La oportunidad, sin embargo, es clara: posicionar al ferrocarril como eje vertebrador de un sistema logístico moderno, competitivo y alineado con los objetivos europeos de sostenibilidad.

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